martes, 27 de noviembre de 2012

Enrique Verástegui, Tratado sobre la yerbaluisa

                                                 Portada, Tratado sobre la yerbaluisa

En una época en la que la literatura se ha visto invadida por cientos de títulos elaborados con la osada intención de pautearnos un camino a seguir, una ruta hacia el éxito y revelarnos la fórmula para la tan mentada «paz interior», Enrique Verástegui se mofa de ese fenómeno con su Tratado sobre la yerbaluisa.   Con este homenaje a la meditación, la naturaleza, el sexo y la vida misma, Verástegui nos demuestra que se puede hablar del alma, la mente y el cuerpo sin caer en simplezas o mezquindad.
   Todos sabemos de su capacidad de abstracción y quienes hemos gozado de su arte estamos habituados a viajar entre sus líneas sin cinturón de seguridad y, de manera trepidante, sumergirnos en el dulce caos de sus posturas y la sabrosa manera en la que el vate nacional describe al hombre y su complejidad.
   En esta obra, Verástegui no hace más que escoltarnos en un atractivo recorrido por una parte de su intensa biografía. Echando mano de la naturaleza, da vida a un tratado
universal y partiendo de la yerbaluisa nos transporta por dimensiones a las que podemos acceder con solo decidirnos, pero que, fieles a nuestra esencia, preferimos ignorar sin
remordimiento.

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